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UN MITO EN EL PARQUE DE LOS PRÍNCIPES

HOY ES EL DÍA DEL LIBRO Y LA PELOTA DE FÚTBOL

El fútbol se empieza a jugar en un libro, en un reglamento

Publicado: 2014-04-23

Hoy es el día del libro; el día de las historias; el día de la máquina del tiempo que nos lleva tanto al pasado como al futuro; el día en que el balón no es la número cinco sino que se construye con cinco letras. El fútbol se empieza a jugar en un libro porque para hacerlo hay que leer el reglamento y el fútbol existe porque de él se han escrito muchos libros.

Gabriel García Márquez, premio Nobel de Literatura, recientemente fallecido, escribió una crónica sobre el Junior de Barranquilla y el Millonarios de Bogotá que se enfrentaron durante el Dorado colombiano, aquel período en que el mejor jugador del mundo, Alfredo D´stéfano, actuaba en el Millos.

“Si los jugadores del Junior no hubieran sido ciertamente jugadores sino escritores, me parece que el maestro Heleno habría sido un extraordinario autor de novelas policíacas. Su sentido del cálculo, sus reposados movimientos de investigador y finalmente sus desenlaces rápidos y sorpresivos le otorgan suficientes méritos para ser el creador de un nuevo detective para la novelística de policía”.

Gabo, que está feliz en la tribuna, no puede dejar de percibir el fútbol como un texto literario, como una obra de arte. Estaba D’Stéfano en la cancha; pero pudo haber estado fulano o sutano y el balompié igual hubiera sido arte. En la tribuna estaba Gabo.

“Haroldo, por su parte, habría sido una especie de Marcelino Menéndez y Pelayo, con esa facilidad que tiene el brasileño para estar en todas partes a la vez y en todas ellas trabajando, atendiendo simultáneamente a once señores, como si de lo que se tratara no fuera de colocar un gol sino de escribir todos los mamotretos que don Marcelino escribiera. […] De Latour habría escrito versos. Inspirados poemas de largometraje, cosa que no podría decirse de Ary. Porque de Ary no puede decirse nada, ya que sus compañeros del Junior no le dieron oportunidad de demostrar al menos sus más modestas condiciones literarias”.

Pero los textos escritos sobre el fútbol van cambiando con las épocas; con los escenarios; con la calidad del juego. Con asistir a un mundial a jugarlo en la cancha o a escucharlo por radio.

“Hasta hace relativamente pocos años no lo era, pues los comentarios de fútbol en la prensa, la radio y la televisión tenían un carácter realista, se limitaban a cumplir el más mediocre cometido que cabe a la crítica: describir servilmente la realidad, referir puntualmente las incidencias de un partido, informar con objetividad –es decir, en un lenguaje invisible, transparente– sobre la actuación de los jugadores.”.

Mario Vargas Llosa, otro premio Nobel, tiene claro que el fútbol no sólo se juega en la cancha. También se practica en la imaginación, en mentes que inventan mitos y construyen identidades. La pelota es un lapicero, una máquina de escribir. Un artefacto creativo capaz de construir las más osadas historias y de ocultar las más terribles humillaciones. Todo cabe en un texto escrito con un balón de fútbol.

“En nuestros días, gracias a la demanda multitudinaria de ese público imantado por el fútbol, que quiere ver fútbol no solo en los estadios sino también en los diarios, las radios, la televisión, la crítica del balompié rompió ya con el realismo y accedió a ese estadio superior de la escritura, que es la creación de mitos”.

Porque hoy es el día del libro, también lo es de la computadora, de la máquina de escribir, del lapicero y de la pelota, aquella que escribe de fútbol, que lo crea y lo recrea; y que lo hace en cientos, miles de páginas, que millones de lectores convierten en mitos porque el fútbol escrito en un libro no es realidad ni ficción; es, simplemente, un mágico realismo.


Escrito por

Jaime Pulgar Vidal Otálora

Historiador y periodista deportivo


Publicado en

jaimefpvo

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